Un índice de sorpresa económica agrega en una sola serie cuánto se han apartado los datos publicados de las previsiones de consenso a lo largo de una ventana móvil. Cada publicación aporta la diferencia estandarizada entre la cifra publicada y la esperada, ponderada por la relevancia que el compilador atribuye a esa publicación para los mercados; las lecturas positivas indican que los datos han salido en conjunto por encima de lo previsto, y las negativas por debajo.
Lo que mide es el error de previsión, no la economía. Un índice puede bajar mientras la actividad sigue expandiéndose, porque los analistas se han puesto al día y ya no se sorprenden; y puede subir en una recesión si las expectativas habían caído más que el resultado. Distintos compiladores usan conjuntos de indicadores, ponderaciones y ventanas distintos, así que dos índices de sorpresa para la misma región no tienen por qué coincidir, y es el documento metodológico lo que hace interpretable una serie.
Siguiente paso
Guía
Cómo Leer un Calendario Económico
Dato real frente a previsión, niveles de impacto, revisiones y husos horarios: cómo se estructura un calendario económico y qué no puede decirte.