El permiso de negociación automática es el interruptor que decide si el software conectado a un gráfico puede siquiera enviar órdenes. Suele ser más de un interruptor: un ajuste general del terminal, un ajuste por programa y, en algunas cuentas, un permiso del lado del bróker; una orden sale solo cuando todos ellos lo permiten.
Lo que sorprende es el comportamiento con el permiso apagado. El programa sigue cargado y sigue corriendo —lee precios, actualiza su propio estado y llega a sus propias conclusiones—, pero las órdenes que intenta enviar las rechaza el terminal antes de que lleguen al servidor. Nada en el gráfico parece mal y el único rastro queda en el registro de la plataforma. Esa es la explicación habitual cuando una estrategia que se portó bien en las pruebas parece no haber hecho nada durante la noche, y por eso el permiso conviene comprobarlo como un estado y no darlo por supuesto como un ajuste.
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Guía
Cómo Elegir Plataforma de Trading: MT4, MT5, cTrader y la del Propio Bróker
La plataforma decide qué órdenes puedes colocar, si tus stops sobreviven a un portátil cerrado y cuánto tendrías que reescribir para marcharte. Qué diferencia realmente a cada opción, y el punto en que la plataforma deja de importar y toma el relevo el bróker.