Qué ocurre entre pulsar comprar y la ejecución
Seis cosas suceden en la fracción de segundo posterior a confirmar una orden, y casi toda queja sobre ejecución trata de una de ellas. Un recorrido por la secuencia, paso a paso.
La orden sale de su equipo
Lo que envía no es un precio, es una instrucción. La ventana lleva el instrumento, el sentido, el volumen, el tipo de orden y la tolerancia que haya autorizado, y viaja al servidor de negociación del bróker por la conexión que tenga. El precio que miraba al pulsar se queda en su pantalla. No forma parte del mensaje, salvo como referencia contra la que se medirá esa tolerancia.
Todo lo que ocurre entre ese instante y la confirmación sucede sin usted, y por eso la duración del intervalo importa más de lo que suele suponerse. Un servidor lejano, una conexión doméstica saturada o un portátil ocupado con una tarea de fondo alargan todos el mismo intervalo.
El servidor comprueba si la orden es siquiera admisible
Antes de fijar precio alguno, la orden se valida. ¿Está el instrumento abierto ahora mismo? ¿Está el volumen entre el mínimo y el máximo de esta cuenta? ¿Queda el stop o el límite más cerca que la distancia mínima que impone el bróker? ¿Hay margen libre suficiente para sostener la posición? ¿Vulneraría la orden un límite de posición o una restricción del instrumento?
Aquí ocurren la mayoría de los rechazos, y ocurren deprisa. Un rechazo en esta fase no dice nada del mercado: dice que la instrucción no era admisible en esta cuenta y en estas condiciones.
La comprobación de precio
Una orden admisible se valora entonces contra lo que muestra la fuente del bróker en ese instante, no contra el precio de su pantalla. Si ambos coinciden dentro de su tolerancia, la orden avanza. Si el mercado se ha movido más allá, el desenlace depende del modo de ejecución: la ejecución instantánea suele devolver una recotización, la ejecución a mercado ejecuta al precio nuevo, y un ajuste de desviación máxima rechaza en lugar de ejecutar cuando la diferencia es demasiado ancha.
Este es el paso al que se llama deslizamiento, y conviene ser preciso sobre lo que implica. Un precio que se movió entre el clic y la comprobación es un hecho sobre latencia y velocidad de mercado. Si ese movimiento va sistemáticamente en su contra es otra cuestión, y solo un conjunto de sus propias ejecuciones puede responderla.
Adónde va la orden después
Según el modelo, el bróker se pone él mismo al otro lado y gestiona después la exposición, o pasa la orden a uno o varios proveedores de liquidez y casa su ejecución con la de ellos. Cuál de las dos cosas ocurre figura en la política de ejecución y no en la plataforma, y resulta invisible en el momento.
La ejecución vuelve, quizá a trozos
Una orden grande puede ejecutarse a más de un precio, porque consumió la cantidad disponible en el primer nivel y siguió hacia el siguiente. La plataforma suele mostrar una media. En algunas cuentas, una orden que no puede ejecutarse por completo se ejecuta en parte y el resto se cancela o queda activo, según el plazo de validez que eligiera.
El registro
Por último el servidor escribe el desenlace: un informe de ejecución con estado, precio, cantidad y marcas temporales, que el terminal muestra en el registro y en el historial. Es ese registro, y no su recuerdo de la pantalla, lo que existe después.
A qué paso pertenece su queja
Casi toda disputa de ejecución pertenece exactamente a uno de estos pasos, e identificar cuál cambia la pregunta que conviene hacer. Un rechazo es el paso dos o tres. Un precio inesperado es el tres. Una ejecución repartida entre varios precios es el cinco. Una operación que no aparece es el uno o el seis. Determinar el paso antes de escribir al servicio de atención convierte un malestar vago en una pregunta con respuesta.
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