Diligencia continua
Brókers y RegulaciónPor qué piden documentos años después y cómo la vigilancia compara la actividad con lo que la cuenta declaró de sí misma.
La diligencia continua es la exigencia de que la empresa siga conociendo a su cliente después de la apertura, en vez de comprobar una vez y archivar el resultado. Tiene dos mitades: mantener el expediente al día — documentos de identidad que caducan, una dirección que cambia, una declaración que ha dejado de ser cierta — y vigilar la actividad frente a lo que la cuenta dijo de sí misma al abrirse.
Por eso llegan peticiones de documentos años después sin que nada las provoque en apariencia. Una actualización periódica la programa la propia calificación de riesgo que la empresa asignó a la cuenta, de modo que la petición suele ser un hecho de calendario y no una reacción a algo. La vigilancia de la actividad es la otra mitad y funciona distinto: compara aportaciones y operativa con la ocupación, los ingresos y la finalidad declaradas, así que un cambio del lado del cliente que nunca se comunicó se lee como una discrepancia. Ambas mitades se apoyan en la misma palanca: el acceso puede restringirse hasta que el expediente esté al día, y por eso conviene sustituir un documento caducado antes de que pregunten por él.
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