Cláusula de indemnidad
Brókers y RegulaciónLa cláusula que va al revés: qué reembolsa el cliente a la empresa y por qué no equivale a una pérdida de negociación.
Una cláusula de indemnidad va en sentido contrario a la limitación de responsabilidad que suele precederla: en vez de poner tope a lo que la empresa paga al cliente, fija lo que el cliente acepta reembolsar a la empresa. El alcance suele abarcar reclamaciones, pérdidas, impuestos, tasas y costes de ejecución que la empresa soporte en relación con la cuenta, y con frecuencia se extiende a costes jurídicos, a veces en su totalidad y no en la cuantía reducida que admitiría un tribunal.
Conviene leerla junto a las cláusulas de garantías porque es una de las vías por las que un cliente puede deber más de lo que la cuenta tiene. Cuando una cuenta minorista lleva protección de saldo negativo, esa protección se define en términos de pérdidas de negociación; una indemnidad no es una pérdida de negociación, así que ambas no se solapan necesariamente. Conviene comprobar si la indemnidad se limita a hechos derivados del incumplimiento o la negligencia del propio cliente, o si está redactada para cubrir cualquier cosa ligada a la cuenta: esa es la diferencia entre una cláusula proporcionada y una abierta.
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